Reivindicar la fe

Vía Crucis de las Familias en Toro. / M. J. Cachazo

Sin personalismos, sin florituras ni circunloquios, sin cursiladas tan al uso, ¿por qué, en lugar de quedarnos en la apariencia, en el ropaje, en la forma de la Semana Santa, no entramos de lleno en el fondo? En lo que en verdad nos mueve. En lo que en verdad importa. Importa la fe. Durante más de siete días, Zamora, sus cofradías, quizá no tanto algunos de sus cofrades, honran a Dios, celebran desde el dolor y el luto hasta la alegría, la Pasión, Muerte y Resurrección del Hijo de Dios.

Hay que deshacerse de complejos y de vergüenzas y reivindicar la fe que es el motor y la esencia de la Semana Santa. Hay que reivindicar la cruz que nos redime, el amor incondicional de Dios, la victoria sobre el pecado y la muerte y la reconciliación del mundo con Dios. Es hora de "tomar la cruz", que si bien en tiempos de Jesús era un instrumento de tortura y muerte, ahora sólo evoca la máxima expresión de entrega y sacrificio. Y eso no es mucho pedir a quienes hacen y viven la Semana Santa de Zamora por dentro y por fuera. Porque todos somos actores del drama cumbre de la Pasión de Cristo.

Tenemos que reivindicar el orgullo de ser cristianos, de ser católicos, y no que nos arrugamos a la primera de cambio. España, digan lo que digan los decidores de oficio y beneficio, no se entiende sin el cristianismo. Como no se entiende Europa. Callar, esconderse, ocultar, mirar hacia otro lado no es lo que se espera de un buen e incluso de un mal cristiano, cuando las cosas se tuercen. No tenemos porqué ocultar nuestra identidad religiosa como tampoco tenemos por qué silenciar la "persecución larvada", son palabras del Papa Benedicto XVI, que padecen los cristianos en los estados laicistas.

Durante este rosario que Zamora reza, quiero creer que con verdadera devoción, y que contiene todos los Misterios, debemos renovar nuestra Esperanza, no dejarla marchitar. No avergonzarnos de ser lo que somos, reivindicar el orgullo de ser cristianos y la fe que, lejos de ser triste y apagada, es la luz que ilumina nuestras vidas. Lo demás es lo de menos.

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