La necesidad de Bildu

La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, Anboto, sale de prisión en régimen de semilibertad

La necesidad que el Gobierno tiene de Bildu para seguir gobernando, le hace cometer errores que le están pasando factura, entre otros muchos errores. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Los resultados autonómicos de las últimas convocatorias son una clara muestra de que el electorado, incluido el propio, no perdona. El PSOE sufrió en sus propias carnes el terror etarra, por mucho que ahora el olvidadizo Patxi López, se niegue a recordar, en función del escaño que ocupa, las veces que llevó sobre sus hombros el peso de un féretro con los restos de un camarada vilmente asesinado por ETA, ahora blanqueada con el nombre de Bildu.

Los españoles no podemos ser tan flacos de memoria. No pueden intoxicarnos todo el santo día, con lo que sucedió hace cincuenta años, lo que pasó durante la II Guerra Mundial, las guerras de los Balcanes, las campañas militares de Hernán Cortés en México que se remontan a 1521 y 1525, mientras que pretenden que olvidemos como si aquí no hubiera pasado nada, los 43 años de asesinatos continuados, perpetrados por la banda terrorista más sangrienta de nuestro país, con cerca de mil muertos, hombres, mujeres y niños, cuyo cese se anunciaba en octubre de 2011, relativamente reciente.

Quieren colocar un trampantojo de pluralidad democrática, para dar satisfacción a un PNV insaciable, (Pradales reclama ahora el Guernica de Picasso), y un Bildu que está logrando la excarcelación de los más sanguinarios de sus miembros, como Txeroki y la Anboto, sin arrepentimiento alguno, sin haber pedido perdón. Y el PSOE, como si no fuera con ellos, cuando ETA asesino al menos a doce cargos electos del PSOE y el Partido Socialista de Euskadi a lo largo de su historia.

En España no Gobierna el PSOE, aunque lo parezca. Lo hacen las minorías. Las que acuden a Moncloa a exprimir la ubre de la vaca que se está quedando sin leche que ofrecer al resto de españoles que somos la mayoría. A Pedro Sánchez le incomoda la posible derogación de la ‘vía Txeroki’, que evitaría la excarcelación de etarras y no quiere oír hablar de modificaciones que alteren la Ley Orgánica del Reglamento Penitenciario, no le vaya a parecer mal a Arnaldo Otegi y le mueva el sillón presidencial. Y a las víctimas del Terrorismo y las Asociaciones que las recuerdan, que les den.

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