Persisten los negros nubarrones |
Imagen creada con Inteligencia Artificial / Imagen creada con Inteligencia Artificial
Aquellos negros nubarrones que traspasaban abusivamente los límites del buen tiempo se acercaban peligrosamente a la recalentada pradera, avisando de la llegada de una tormenta. Pero tan clara manifestación de la naturaleza no fue motivo suficiente para mermar el ánimo de los chavales que, pedaleando sobre sus bicicletas, se habían acercado a pasar la tarde en la pradera de Guimaré.
De poco sirvió el ruido de los truenos anunciando el inminente desenlace de un chaparrón. Porque en esa etapa de la vida no se les da importancia ni a los rayos, ni a los truenos, y llega a importar un rábano que las nubes lleguen a descargar o no una tromba de agua de padre y muy señor mío.
Al poco tiempo llegó lo inevitable. Entre truenos y relámpagos, una potente lluvia comenzó a caer sin conmiseración alguna. El más "leído" y "escuchado" de la pandilla (siempre existe alguno en cualquier grupo) aprovechó para decir que aquellos truenos........