Un burka por ideología |
Unas mujeres viendo un partido de fútbol con un burka
Que la izquierda española vote unánimemente en contra de la prohibición del uso de burka y niqab en espacios públicos no se puede justificar sin vómito en que la iniciativa parlamentaria rechazada esta semana en el Congreso de los diputados fuera de Vox.
Es un crimen que solo este partido y el PP hayan respaldado sin ambages la anulación de una prenda que anula la imagen física de la mujer, que la encarcela bajo la esfera de dominio del hombre, que la priva de personalidad propia y la convierte en un bulto fantasmal, una sombra de inexistencia, una resurrección de la esclavitud, el sometimiento y la sumisión que Occidente había preterido desde el medievo.
Es un insulto a aquello que dicen defender y un retroceso insoportable con respecto al avance de la humanidad en el proceso de civilización, búsqueda de la igualdad y no discriminación. Genera vergüenza, un asco infinito, escuchar argumentos meramente políticos como si de una macabra broma se tratara. Métanse sus soflamas por donde les quepan y vayan a revolcarse en su putrefacción ideológica, pero no nos vengan a contar que prohibir la representación pública de la mujer como un ser menor es xenofobia o un atentado contra la libertad religiosa.
Cada día, cada minuto, en el mundo miles de mujeres son apaleadas, a veces hasta la muerte, o rociadas con ácido por maridos que se consideran dueños de sus esposas. Jóvenes detenidas y torturadas por policías de la moral porque de su velo de ocultación escapa un mechón de pelo tratando de respirar libertad. Niñas a las que se les extirpa el clítoris con una navaja oxidada porque unos enfermos mentales envenenados de ignorancia y podredumbre religiosa consideran peligroso que, una vez mujeres, comprueben que la sexualidad es gozo y vida y no una condena para satisfacer a los hombres-bestia. Púberes e impúberes que son entregadas por sus propios padres como mercancía sexual y bestias de carga a viejos decrépitos.
Que lo que les ofenda sea que en nuestras calles se prohiban burka y niqab es para invitarlos a que se cubran ellos (y ellas), incluidos ojos y nariz para que no perciban el estercolero moral en el que chapotean.
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Congreso de los diputados