Nada cambia
Un momento de la PAU del año pasado en Murcia / Juan Carlos Caval
Uff que nervios, esto de la Selectividad (PAU) trae de cabeza a muchos jóvenes en la Región, con una mezcla de ilusión y de esperanza. En cada examen no solo se juegan una nota, se juegan la puerta. La puerta de entrada la carrera soñada, de la vocación imaginada desde hace años, de ese futuro que las familias acompañan con sacrificio, y en numerosos casos con los gastos de academias.
Después llegará la calificación. Y con ella, para unos la alegría de alcanzar el corte; para otros, la decepción de quedarse a unas décimas y tener que replantearse el rumbo a otra universidad, otra carrera, otra vida académica o simplemente «begin de begin». Conviene recordarles que una nota no mide todo el talento, ni una puerta cerrada cancela una vocación. Pero no estaría mal preguntarnos qué........
