A veces veo vivos |
«Lo terrible es que, tras la manipulación de la verdad pública, comencemos a falsear también la personal, la íntima, y hagamos de nosotros mismos y de nuestra vida una escueta biografía soportable»
A veces veo vivos, hombres mayores, destruidos y lúcidos, que no son de este mundo, que no son de este siglo, que casi no quieren ya estar aquí y son capaces de decirse a sí mismos delante del espejo: «Me cansé de esta mierda hace mucho». Los veo de pie, agarrados a una barra metálica en el Metro o sentados en el autobús o el tranvía como esos muñecos de porcelana que tienen los ojos terriblemente fijos y no se sabe bien qué es lo que miran, o haciendo cola en los ambulatorios del seguro para que les renueven la receta electrónica con una paciencia inagotable y perfecta.
Se mueven, hablan muy poco...
Los veo en despachos, aulas, centros de día, donde todo es de plástico, y en los parques mirando palomas con anemia, y en bares en los que las tapas de patatas bravas apenas saben a nada y los cruasanes parecen ortopédicos, o en tiendas llenas de objetos que no recuerdan haber deseado nunca y tienen una bonita vaca de cartón en la puerta y ellos se han metido allí por curiosidad o por error. Se mueven, hablan muy poco, cumplen horarios, celebran los días de guardar... hacen todo eso sabiendo que la muerte existe y que existen también muchas cosas hermosas y muchas........