¿Qué estamos haciendo con la verdad?

¿Qué estamos haciendo con la verdad? / Ilustración de Leonard Beard

«Lo terrible es que, tras la manipulación de la verdad pública, comencemos a falsear también la personal, la íntima, y hagamos de nosotros mismos y de nuestra vida una escueta biografía soportable»

Occidente ha empezado a dejar de ser ‘bonito’ y lo están volviendo otra cosa. Tal vez tengamos que vivir muy pronto en un mundo en el que nada termine de romperse y nada termine de aclararse y ni siquiera haya un gran proyecto detrás de lo que existe, solo personas y personas que repiten el mismo minuto de su vida durante años y años sin importarles en absoluto la verdad.

La verdad importa. Es terrible vivir sin ella, porque la verdad no solo sirve para darle sentido y valor a nuestras vidas, sino para vivirlas sin rompernos por dentro. Tal vez estamos asistiendo ahora mismo a ese momento crucial en el que todavía es posible controlar la verdad y defenderla. Recuerdo con nostalgia un tiempo en que la verdad tenía el prestigio de las cosas que no necesitaban defenderse. La verdad era como una jarra de agua clara y potable en medio de la mesa, o luz entrando por la persiana del dormitorio para avisarte que ya es de día, o la voz de mi madre llamándome por mi nombre desde la cocina porque era la hora de comer. La verdad no hacía ruido y no llevaba escolta. No pedía seguidores. Estaba siempre ahí, quieta, firme, segura, natural, cotidiana, y ahora bulle loca, inmanejable, como las bolas del bingo que quedan por........

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