Pedro y el lobo |
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante la reunión que ha mantenido con el presidente de la Verkhovna Rada de Ucrania, Ruslan Stefanchuk, en Moncloa. / José Luis Roca
Se van a cumplir cincuenta años del inicio de la Transición. La Ley para la Reforma Política y su referéndum en diciembre de 1976 permitió la legalización de los partidos políticos y el derrumbamiento de la estructura legal del franquismo. Y en el 77, las elecciones a Cortes constituyentes que elaboraron la Constitución. Desde entonces, hemos vivido la incertidumbre de no pocas noches electorales.
A mi parecer, algunas victorias del PSOE, especialmente la de Felipe González en 1982 y Zapatero en 2004, fueron recibidas con verdadero entusiasmo popular. A priori, la victoria de la izquierda es la de los desheredados, los perseguidos, los perdedores de muchas batallas no necesariamente bélicas. La esperanza del cambio, de la justicia social, de la restauración o la reparación. No digo que los triunfos de la derecha no sean celebrados, pero son la victoria del orden establecido, de los privilegios, de la clase gobernante. La otra cara de sus victorias es el desencanto, las ilusiones perdidas, la esperanza frustrada.
El gobierno de un país no es tarea fácil y determinadas decisiones suelen ser traumáticas. La........