De San Blas y la Candelaria a la Pasión
Fiestas de San Blas y la Candelaria. Plaza de Santa Eulalia, año sesenta. / Archivo TLM
San Blas y la Candelaria traen recuerdos imborrables de la infancia: desde el modesto San Blas de barro, el emperifollado con plumas de lujo; los rollitos, el palmito, la cascaruja, hasta la imposición de las velas para prevenir los males de garganta y la procesión por el barrio de la Trinidad, hoy de Santa Eulalia. Fue aquella entrañable feria de barrio con sus caballitos y noria, con los imprescindibles “puros” de rojo caramelo vestidos con faldones festivos de papel blanco, los que hicieron que aquellos fríos de otros febreros quedaran marcados en la memoria a pesar del paso inexorable del tiempo.
Las tradiciones mantienen vivo el carácter y el carisma de la Murcia capitalina. La floración de los almendros son el heraldo de una Semana Santa a tiro de piedra en el almanaque y marca el inicio de cabildos, quinarios y presentación de actividades de las distintas cofradías pasionales.
Leo con satisfacción en........
