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Días en blanco y negro

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Galerías Preciados en plaza de Cetina, los sesenta. / Archivo TLM

Enero es un mes incómodo y mal encarado; el bolsillo se resiente incluso con las bondades que ofrecen las rebajas. En enero hace frío y la humedad se apodera de los huesos, alentando resfriados, gripes y dolores reumáticos. Quienes pueden ahorran dinero quedándose en la cama la mayor parte del día y los más frioleros aprovechan para hacer exactamente lo mismo, disfrutando del calor bajo sábanas y mantas. La cama se convierte en todo un bastión, un reducto de calor en el que los sueños dan al traste con las incomodas realidades que ofrece la estación invernal.

Fue allá por los finales de la década de los cincuenta cuando la mesa de camilla, con sus cálidas faldillas, dejó de ser el centro neurálgico del hogar. Reina y señora de la casa, a su alrededor se congregaba la familia, imantada por ese calor suave y silencioso que desprende desde su interior y subía por los pies lentamente, un tibio sopor nos........

© La Opinión de Murcia