Murcia, y sin embargo te quiero |
Una imagen del desfile del Entierro de la Sardina de Murcia de 2025. / Juan Carlos Caval
A pesar de tus arrugas y quemas agrícolas, de tus atascos absurdos y tu Entierro de la Sardina lleno de naftalina y machismo, de empeñarnos en convertirnos en la cuna de la «resurrección» del franquismo, a pesar de todo, te quiero.
A pesar de que tratamos al Mar Menor a patadas, lleno de nitratos y fosfatos; de que apenas nadie levantaba la mano cuando reventábamos Portmán y ahora salen defensores del medio ambiente hasta de las cuevas más profundas, a pesar de todo, te quiero.
A pesar de que llevamos en esta Región demasiadas décadas en la misma casilla y apenas hemos avanzado nada; con un aeropuerto que anda de la mano de la soledad y las ayudas a las aerolíneas para que aterricen en medio del Campo de Cartagena; seguimos, como hace 30 años, con la eterna amenaza del Trasvase Tajo-Segura, con la espada de Damocles siempre sobre la cabeza de la entonces amante General Electric y ahora traidora Sabic, con nuestros terratenientes del agua marcando quién es bueno y quién es malo, a pesar de todo, te quiero.
A pesar de que sois un puto desastre invirtiendo nuestro dinero en obras de interés público (desaladora, aeropuerto, auditorios, etc.), que nos estáis dejando exhaustos y sin un euro en las arcas, y encima tenéis la osadía de sacar barriga en nombre de la decencia, a pesar de todo, te quiero.
Y te quiero más todavía cuando alguien sale a rescatar de la memoria aquellos desprecios que nos hicieron «famosos» en España: «Murcianos, gitanos y gente de mal vivir», o aquella no menos famosa «Mata al rey y vete a Murcia». Ahora, los que sus padres y abuelos nos llamaban charnegos, el viejo supremacismo catalán que ahora se viste de lagarterana bajo el nombre de Aliança Catalana, nos quieren volver a enviar a los vagones de atrás.
A pesar de que seguimos intentando sacar el cuello entre Andalucía, Castilla-La Mancha y la Generalitat Valenciana; de que apenas nadie nos escucha más allá de Cieza, Yecla o Águilas; de que solo nos utilizan para sus experimentos más macabros y surrealistas, a pesar de todo, te quiero.
No, no somos la mejor tierra del mundo ni los más hermosos; quizás seamos, como dice el dicho popular, «ni chicha ni limoná»; a pesar de que no hablamos un mal español, sino un perfecto murciano, a pesar de todo, te quiero.
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Entierro de la Sardina