Maga

El movimiento MAGA acompaña a Donald Trump a votar en Palm Beach

Lo que se conoce por Movimiento MAGA, ideado por Trump Imperator, no deja de ser más que un movimiento retrógrado, involutivo… Maga está formado por las iniciales Make América Great Again, que, traducido al castellano más conspicuo significa: Haz a América Grande otra Vez, que es, reactualizado, como aquel franquista “Una, Grande y Libre” que proclamaba aquel caudillo que había dejado a España en los huesos. Y dando gracias que, aún habiéndose satelizado de esa misma América, Eisenhower tuvo el buen gusto de no imponérnoslo en inglés: Spain, One, Great, Free… Trump sí que lo hubiera hecho. Pero todo llegará, cuando sea Vox & Ayuso el que mande en la bandera y en el palo.

De momento, al emperador sí le ha convenido el exportar el Glorioso Movimiento Maga a regímenes de otros países, como Italia, Hungría, Argentina, Venezuela, a los que supone domesticados, como parte del imperio colonial americano, y, por lo tanto, merecedores de compartir la enseña (Legatus Marca), sin ser propiamente otra cosa que siervos de fortuna… Y así están las cosas de momento y mientras tanto. Sin embargo, se están haciendo determinados esfuerzos desde sectores concretos para dar a entender a ese Movimiento como revolucionario. Pero eso sería un error de calado; un manifiesto y burdo Golpe de Estado. Hay otros un poco más ilustrados que se contentan con que sean clasificados como un movimiento conservador. Es como más tragable.

Mas, ni mucho menos, se acerca a eso… Elementos como Trump, Meloni, Orbán, Erdogán, Putin o Miley, y muchos otros de su casta y ralea, no son conservadores ni de coña. Son simple y llanamente reaccionarios. De todas, todas. Un conservador es el que no quiere cambiar nada; el que no quiere mover las cosas y dejar todo como está; el “Virgencica me quede como estoy”; en definitiva, el que quiere conservar todo sin mover ficha… Y esta gente lo que quiere es involucionar en una humanidad esclava a los próceres de turno; un retorno al pasado, una involución pura y dura… También aquí, en nuestra España cañí, esperan darnos caña los abascales de yugos y flechas, y del paso de la oca porque me toca.

De hecho, todos ellos y ellas añoran cuando fueron imperio: el romano, el español, el austro-húngaro, o la madre Rusia… El único verso suelto está en un Miley que, antes de besarle los calzoncillos a Trump, se dedicaba a desgañitarse proclamando que la Argentina había sido potencia mundial en 1.890 (¿?) y que él se comprometía a devolverle su perdida grandeza. Como los demás. Lo en verdad sorprendente es que cientos de millones de personas crean a tales alucinados y los voten, como aquí ahora estamos a punto de entronizar a nuestro Vox et Pópuli Nazi-onal… Todos quieren resucitar sus reminiscencias imperiales. Vale. Pero ninguno ignora que hoy hay un César al que deben sumisión y acatamiento; que, en la actualidad, existe una Roma, América Great, ante la que inclinarse y besar la hebilla de la sandalia de su tirano.

Y eso, al menos que yo sepa, se llama involución, pues es justo lo contrario a evolución… El que quieran disfrazarse de conservadores, o de revolucionarios, es como el lobo que quiere taparse con la piel de la oveja; y lo peor de todo es lo que decía en el párrafo anterior: que hay miles de millones de crédulos (no creo que todos sean malintencionados) en el mundo, que los votan. Lo malo no está en los pastores que quieren hacer de la Granja de Orwel un IV Reïch; lo malo está en las ovejas que les abren la puerta del redil, sacrificándole las urnas. No es un golpe de estado, es un suicidio colectivo… Como el colapso consciente de una humanidad entregada, que no ha entendido nada de nada. Absolutamente nada.

Y ustedes dirán lo que quieran, pero tiene ciertas connotaciones bíblicas, o así, al menos, me lo parece a mí, y que dan que pensar… Desde el Génesis al Apocalipsis, pasando por el Diluvio y la Torre de Babel, todo es un viaje del ser humano a la especie humana, que no son lo mismo, aunque el primero forme parte de la segunda. El hecho de que la narración está inscrita en el corpvs de lo que llamamos Sagradas Escrituras, lo que demuestra es que transciende nuestro mismo ahora, y que parece una Historia que se repite en el tiempo. Lo que pasa es que hay que fijarse, como los búhos: comienza en una época antigua que acaba en catástrofe universal; vuelve a recomenzar en un pasado que acaba en un futuro; y en el que, otra vez, aparece la alborada de “un nuevo cielo y una nueva tierra”.

Es como un ciclo que se repite de nuevas en espiral de civilizaciones y en “resurrecciones de la carne” (la materia), y en lo que parece que no se quiere aclarar nada del todo… Yo siempre he pensado – y puede que lo haya dicho alguna vez por algún sitio – que la Iglesia, como institución, sabe mucho más, muchísimo más, de lo que cuenta. Y calla más que dice…. Pero que le interesa envolverlo todo en una especie de realismo mágico, o de magia religiosa, con el fin de conservar el poder de la conciencia colectiva de la humanidad (no hablo de consciencia). Es el fin de toda religión, al fin y al cabo. Y así han rulado siglos, y milenios, incluso eones de tiempo. Y por eso también todos esos tenebrosos salvapatrias y los iluminados que los siguen son tan religiosos.

Sin embargo, indefectiblemente, en el desarrollo implacable de ese mismo tiempo, llega un momento en que esa religión se transciende en ciencia, que es el amanecer de la conciencia, y esos conocimientos empiezan a mostrarse desde una diferente y mayor perspectiva, en aquello que la dogmática había secuestrado… Y eso es un poco lo que hoy (nos) está sucediendo. El vertido de un nuevo paradigma requiere nuevos odres, pues el vino viejo no puede mezclarse con vino nuevo. Es un cambio no exento de sus correspondientes traumas, que nos viene “con dolores de parto”…Tanto Platón con su rotunda afirmación de “todo lo que tiene un principio ha de tener un final”, como la física moderna, con su ley de la termodinámica: “nada se destruye, todo se transforma”, están indicando el mismo punto. Pero es que el punto de origen es el mismo que el de llegada. O al revés, que también vale.

Podríamos especular, si quieren. Pero antes, sepan que la tal palabra viene de “especulum” (espejo, en latín) y que la especulación es una especie de mirarse a sí mismo en sí mismo; y a lo mejor, o a lo peor, no nos gusta lo que vemos… Mi consejo es pararse, detener nuestro caminar, sentarse en el margen del camino, y ponerse a pensar. Las probabilidades, aún con todas las variantes posibles, de que así pueda ser y pasar, son más altas de lo que quizá puedan llegar a imaginar… De verdad que sí.


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