In-migrantes |
Jóvenes migrantes llegados a Canarias / Alberto Valdés
Nunca, jamás en la historia de la humanidad, ha habido semejante volumen de desplazados, o una presión migratoria tan formidable como en la actualidad. Se cuentan por millones las personas que abandonan sus países por el hambre, la guerra, la pobreza, la violencia, la persecución, el cambio climático o el desastre político… Y esto apenas ha empezado. Vivimos el comienzo de un nuevo maremoto humano que está dividiendo a los individuos de este planeta en dos facciones opuestas: o estás a favor de cerrar fronteras a cal y canto, levantar muros y que los parias de la tierra se amontonen a morir al otro lado, o pagando a gentes que los hagan desaparecer; o estás a favor de abrirte a esos demás de algún modo, buscando formas, fórmulas y maneras de compartir lo que a unos sobra y a otros falta… La segunda opción es ética y empática – aparte de práctica – y la primera es tan estúpida e inhumana como criminal y suicida…
Ahí tenemos a Trump, como mayor ejemplo, que presume de haberse librado (con los peores métodos) de dos millones y medio de inmigrantes en el pasado año… No hace mucho, en el foro económico de Davos, un periodista europeo preguntaba a un economista enviado por una de las cadenas norteamericanas: “si han echado a esos ilegales, ¿por qué no ha mejorado la economía, al revés, ha empeorado y hay más paro?”. El especialista dio tres razones principales: Primera, el extranjero desempeña trabajos que el nacional no quiere, aún siendo........