Sí puede ser

"No puede ser, no es cierto", exclamó Paco Cerdá al indicarle que en plena capital de Murcia aún tenemos una calle con el nombre de General Primo de Rivera. El flamante Premio Nacional de Narrativa por su libro sobre el hijo de ese dictador, José Antonio Primo de Rivera, no daba crédito e imaginó que se suceden las protestas para cambiar la denominación de esa vía. Nadie quiso ahondar aún más en su perplejidad indicándole que, por si no fuera suficiente, la avenida acoge la ahora denominada Cárcel Vieja, que cuando era joven se convirtió en un centro de internamiento, tortura y muerte de los republicanos por parte de la también dictadura franquista. Hoy declarada lugar de Memoria Democrática, sus instalaciones albergan un restaurante y una pastelería. Está de dulce o de duce, si nos atenemos a su ubicación.

El caso es que el joven periodista y escritor valenciano comenzó la presentación de su libro relatando su primer viaje a Murcia como paje del rey Baltasar. "Me tiñeron la cara y me quitaron las gafas porque, al parecer, los negros no podían llevarlas, así que no sé a cuántos niños descalabré tirando caramelos porque no veía una torta", recordó. Justificando, sin quererlo, que tampoco viera el nombre del general que hoy sigue adornando nuestra capital.

Nada amante de las polémicas, aunque aceptó en primera instancia la invitación del también murciano Pérez Reverte para participar en su foro ‘Todos perdimos la guerra’, expresó que, de cualquier forma, lo importante es que se recupere la importancia de la verdad o, más aún, se atienda a los colectivos más vulnerables, facilitando viviendas a los inmigrantes. Ni que decir tiene que desconoce que aquí, en nuestra querida Región de Murcia, a los menores no acompañados los expulsamos al monte, aunque de allí procede la Virgen de la Fuensanta y a ella sí le damos todos los honores posibles, programando un año entero de peregrinación.

Todo muy ultramontano. Lean 'Presentes'. Es una joya. Dibuja la España más negra, de la que aún, por desgracia, quedan muchos retazos.

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José Antonio Primo de Rivera


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