We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

La premisa de la tragedia

3 0 0
18.12.2018

"En realidad, alguien que crea en la democracia como solucin de conflictos se preocupara por dotar de forma y condicin una consulta popular. Cambiara la Ley de referndum, y formalizara las condiciones para su validez y fuerza jurdica".

Mi impresión es que nadie confía ya en un arreglo democrático para Cataluña. Y sin embargo, si Cataluña no tiene un arreglo democrático, entonces el futuro del Estado español está seriamente comprometido y sus posibilidades evolutivas cerradas. Pues, sin vía democrática, lo que tenga que hacer el Estado para desmontar la presión independentista, tarde o temprano, será dudosamente constitucional. La brigada de intervención será el poder judicial, cuyas extralimitaciones estamos viendo día sí y día no, como ese increíble auto de requisar los móviles de periodistas del Diario de Mallorca. La consecuencia es que al final nos instalaremos en un estado de excepción permanente. Los que piden ya, como Aznar hizo en su última e inquietante entrevista, la aplicación del 155 de forma permanente y duradera, y no para neutralizar una ilegalidad manifiesta sino para derrotar una opción política legítima, no hacen sino asumir aquella consecuencia. Sin embargo, introducir la Constitución en un estado de excepción duradero no puede sino certificar su muerte. Aznar no parece ser consciente de que este, sin duda alguna, es un deseo del independentismo.

Veamos la cuestión de cerca. Digo que nadie quiere un acuerdo democrático. Por supuesto, no lo quiere Vox, que desea ir al choque abierto. Es la España de los balcones y del «A por ellos», la España que tarde o temprano opondrá a los CDR sus propios comités en defensa de la Constitución. Es la España que se ha cansado ya de la política, en la que no ve sino palabrería, hipocresía y debilidad. Es la España que entra al trapo de las provocaciones de Torra y que no logra asimilar ni comprender el frío juego de los dirigentes catalanes, algo que no debe sorprendernos demasiado. Incluso un observador tan sutil como Samir Nair, a la........

© La Opinión de Murcia