Claroscuros y pronósticos ante la recta final

Hansi Flick sufriendo en la banda durante el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid. / JORDI COTRINA / EPC

Recuerdo conferencias, congresos y seminarios donde tan importante era aprender como situarte respecto a cómo estaban y hacia dónde iban los demás y los mercados. Termómetros personales y de ambiente. Y tomándose temperatura y pulso deben estar los estados mayores de nuestros clubes. Es decir, repensándose.

El Barça lidera la liga y camina con paso firme a su segundo título consecutivo. Cuatro puntos de ventaja le hacen depender de sí mismo para lograrlo. Incluso perdiendo el partido que le enfrentará al Madrid en mayo, en el Camp Nou, tendría un punto sobre los blancos. Y para eso cuenta con tres ventajas competitivas fundamentales.

La primera es que continúan el patrón de juego que le encumbró la pasada temporada y siguen dirigidos por Flick, quienimpuso su estilo y lo tienen interiorizado todos en el club, siendo innegociable para jugadores, directivos y afición. Es decir, no hay fisuras por can Barça. La segunda es el estado de forma de su columna vertebral. Joan García, Cubarsí, Eric García, Pedri y Lamine, incluso Fermín, en espera del mejor Raphinha, miman sus versiones ideales como hacen con el balón. Acarician el fútbol, que decía Curro Romero respecto al arte de torear con capa y muleta frente al toro. Y la tercera tiene que ver con el desahogo en liga y un camino asequible en Champions. El Newcastle no debe ser un problema para pasar a cuartos y solo el Arsenal podría impedirle ser finalista.

El Real Madrid lo tiene más complicado. En Liga no depende de sí mismo y, aunque así fuera, no ofrecen seguridad de que pudieran ganarlo todo. En Champions lo tienen aún más difícil.

De momento, el primer Everest empieza el miércoles frente al City de Guardiola. Pero, si pasara, le esperaría probablemente el Bayern Munich. Como remate, en el improbable caso de que encumbrara los anteriores, sería el PSG de Luis Enrique quien le aguardaría en semifinales. Y aunque nunca hay que dar por perdido al Madrid, estimo que le aguarda luto como color de temporada.

Y para la que viene, debemos esperar que don Florentino, el hacedor de todo, aprenda de sus graves fallos recientes: sin medio campo importante no hay triunfos, no se puede entregar el mando a los jugadores y la soberbia solo sirve para reiterar errores y generar enemigos.

El Real Madrid está sin proyecto deportivo por seguir solo criterios o caprichos personales. Sin estadio multiusos ni parking apropiado por creerse por encima de todo y de todos. Sin Superliga y con escasas simpatías en lugares decisorios (UEFA, Liga, Federación, etc.) por considerarse dueños de la razón absoluta y por forofismo infantil. Y todo eso con costes deportivos frustrantes y económicos desorbitados. Solo el fallido estadio para conciertos ha duplicado su presupuesto inicial.

Aparte, la plantilla precisa una remodelación a fondo, empezando por un entrenador indiscutible —Mourinho no lo es, Klopp, sí— lo que significa mucho dinero. Solo Courtois, Mbappé y Vinicius tendrían cabida en sus mejores onces históricos. Si bien es cierto que otros como Valverde, Bellingham o Tchouaméni podrían haber desempeñado papeles relevantes. No obstante, alguno de los chavales que Arbeloa ha promocionado desde el Castilla, como Pitarch, abonan esperanzas.

Por cierto, lo del madrileño Rodri del City al Madrid es un bulo. Hubiera sido un gran fichaje antes de ser Balón de Oro. Ahora es tarde, como para su colega de posición Zubimendi, que sí lo tuvieron a mano hace meses. Igual que al hispano/colombiano Mosquera, internacional sub-21 español y excelente central del Valencia, fichado también por Arteta para su Arsenal a precio asequible.

Y llegamos al Atlético de Madrid. Simeone, un año más, ha cumplido objetivos y puede que hasta los adorne con el título de Copa. Sería idílico acabar entre los cuatro primeros en liga y pasar de octavos en Champions, situándose entre los ocho mejores de Europa, aun con su manifiesta irregularidad, porque el Tottenham no debe ser obstáculo.

Y podrían culminarlo laureados en Sevilla frente a la Real en la final copera, e incluso cuajar una temporada extraordinaria, cambio de propiedad incluida, si superaran al Barça en cuartos europeos y lograran ser semifinalistas ante el Arsenal de Arteta, previsible ganador de la Premier.

Liga que con seis de dieciséis octavo finalistas lidera el ranking europeo. La española aporta tres, la alemana dos, mientras Francia, Italia, Turquía, Portugal y Noruega sitúan a un club entre los mejores.

Esperanzas culés y colchoneras y épica merengue nos contemplan.


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