Los ecos de un tambor en primavera |
Louis de Nain, 'La familia de la lechera', 1640
El día de la resurrección
Cuentan que una pequeña comunidad de eunucos, devotos de la Diosa, andaban errabundos transportando sus enseres a lomos de un pobre asno al que tenían molido a golpes. Los muy malvados disfrutaban castigando a la bestia con una vara de buenas dimensiones, pensando quizá en lo que a ellos les faltaba. Día llegó en que, del mucho sufrir y del poco comer, el asno murió.
—Al fin se ha librado de vuestras palizas-, dijo una niña a los hombres santos, a quienes conocía por haberlos visto llegar otros años los días de fiesta, envueltos en luto y penitencias por la muerte de Atis, el castrado a quien la Madre amaba.
Pero el más anciano la miró con burlona malicia; pues entre todos arrancaron la piel al animal y se fabricaron unos tambores para sus rituales. Los golpeaban frenéticamente hasta alcanzar el éxtasis, momento propicio en que el dios desangrado había de resucitar, para nuevamente ofrecer sus genitales a la Muy Amada. Agarraban el mazo soñando con el miembro regalado por ellos a la Gran Madre, dentro........