Marinera

Una bandeja llena de marineras. / L.O.

Alguna vez me he referido a lo absurdo de los días mundiales o internacionales. Sin embargo, el de hoy es el que tiene más sentido que ninguno. Hoy es el día mundial de la marinera. Una rosquilla —patentada, por cierto, por un avispado doctor en su día, junto con el agujero de los donuts— sobre la que se monta una buena ración de ensaladilla rusa lo suficientemente densa como para que no se escurra por el centro, salvo que sea de esas más modernas que van en forma de S. Encima, cual Poseidón, emerge una anchoa (marinera), un boquerón (marinero) o nada (bicicleta o Yolanda).

Hoy más que nunca, estas delicias murcianas son degustadas en todas las terrazas de la Región, con especial preferencia a alguna plaza céntrica donde las barras no te dejan ni resollar por el gentío que las aborda. Y es que nuestra gastronomía está entre las mejores del país. No necesitamos programas de televisión donde el Arguiñano de turno, su hermana e hijos nos deleitan con sus recetas. O un programa donde los aruseros, padre, esposa, hijos, sobrinos y demás familia —al mejor estilo del clan Campos— nos hacen disfrutar por las mañanas —mucho más que ellos, que desde la 5 están en pie—. Las marineras, los marineros, las bicicletas, los paparajotes, las migas ruleras, el arroz con conejo de nuestras barracas, el café de puchero, los montaditos de lomo, longaniza, salchicha o morcilla completan nuestra primavera con cerveza, preferentemente de marca murciana, o vino, también de nuestra Región, para que pasen esos trozos enormes de pulpo al horno, especialidad también nuestra, y que asombran al foráneo que visita estos días nuestra tierra, aunque te los cobren a precio de oro, pero están tan ricos que alguna vez merece la pena pedirlo.

Hay que ser un buen padre de familia, como dice el Código Civil, y más en estos días, e invitar a tus churumbeles y amigos a una marinera, o a unos michirones, antes de engullir unas migas de harina (nunca de pan) con tropezones, cascos asados de cebolla, olivas y tomate mazarronero, acompañado de un buen trago de vino directamente escanciado de ese porrón, que hace circular generosamente el cabeza de familia entre los comensales situados alrededor de la sartén aun humeante, antes de dar la tradicional «cucharada y paso atrás», culminando el ágape con un paparajote con helado, un café de puchero con un poco de anís seco, y a dormir la siesta tan española como los murcianos, que son tan inteligente que eso del nacionalismo egoísta se la trae al pairo.

Un buen padre de familia, es un término jurídico usado por el Código Civil, al menos en una decena de ocasiones —como cuando exige al arrendatario cuidar de la cosa arrendada—, y que quiere ser revocado próximamente (imagino que por decreto ley, pues el Parlamento está de adorno) a pesar de que es un criterio moral, porque dicen que es un concepto arcaico. Así que, mientras no se cargan esta frase que representa el cuidado de los hijos esencialmente, sea usted generoso e invítelos hoy, aunque solo sea por ser su día mundial a una marinera, y siga haciendo patria chica, familia unida y protección una vez más de su prole, que al fin y al cabo hasta que cumpla los 60 años o más seguirá haciéndolo gustosamente, pues si madre no hay más que una (semper certa est) y el padre es el que figura en la boda (pater est quem nuptiae demonstrant), ambos son protectores de sus vástagos de por vida. Y esa obligación empieza por integrarlos en las fiestas de primavera y enseñarle las costumbres gastronómicas de nuestra tierra, empezando por la clase para degustar una marinera sin que se le caiga por los lados la ensaladilla rusa, y cuando lo consiga, ya está preparado para ir solo por la vida, e incluso para pedir una hipoteca, a ser posible con cuota fija —visto lo visto con lo peligroso que es Trump y sus guerras, que a unos aniquila físicamente y a otros económicamente—. Menos mal que estamos protegidos por un Gobierno coherente y nada cambiante de opinión para que nos libre de todos males.

Noticias relacionadas y más

Murcia reparte 2.000 marineras gratis este viernes en la Plaza Circular y ya hay expectación

Murcia celebrará el Día de la Marinera con degustaciones gratuitas en la Plaza Circular

Convertir una marinera en un bocadillo: la ocurrencia dos jóvenes madrileñas para crear el 'bocadillo de Murcia'

Pero, por si acaso, mejor me tomo la marinera y olvido que la economía va bien para los que se van de vacaciones a costa del dinero público, subiendo y bajando de medios de transporte aéreos o santiguándose en ese AVE que nunca ha funcionado tan bien como ahora (sic, Puente). Pero eso no va con él. Se queda agarrado a su cargo. Pues ni siquiera este me va a atragantar la marinera en su día mundial.

Suscríbete para seguir leyendo


© La Opinión de Murcia