Inocentes

Imagen de archivo de una reunión entre Santos Cerdán (izquierda) y Carles Puigdemont. / ARCHIVO

A 48 horas del día de los inocentes. Ni las 72 horas del habeas corpus. Por lo que estoy a tiempo, dentro de ese plazo legal antes de que llegue ese día, para decir que a mí me ha parecido una inocentada todo el año.

Puigdemont se reúne con Santos Cerdán, por eso de que entre pillos anda el juego. Qué mejor interlocutor para un presunto delincuente que otro presunto también. El primero por cobarde huye de la quema de la prisión, el segundo por listo-pan se forra a base de comisiones. Todo hubiese ido bien si no fuera porque aquél se ha sentido engañado por Sánchez —algo insólito en él— y amenaza con no creerse más los cantos de sirenas del presidente de la España que detesta. «Ya no te voto más», dice como un niño pase lo que pase, aunque sea interesante o bueno aprobar una ley. «Ya está bien, me enfado y te castigo con el látigo de mi indiferencia», le dice el prófugo a Sánchez. Pero, a la hora de la verdad, como Yolanda y el resto de los........

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