El almuerzo del Gaya |
Pasaporté la temporada de exámenes esa misma mañana. En mi teléfono, un mensaje: «Si te vienes al centro de mayores de San Miguel, te invito a almorzar». Se adjuntaba la foto de una tortilla deliciosa y un alimento rebozado inidentificable. Era de las 11:13 y ya habían pasado veinte minutos, por lo que me invadió el temor ante la posible pérdida de aquello que nunca tuve. «Voy volando» fue mi respuesta a las 11:36. Me impacienté; tuve que llamar para obtener una prueba de vida de mi pobre tortilla. Luz verde. Me calcé las sandalias aladas y volé como Hermes para anunciar el rugido de mis tripas, que habían pasado la noche en vela y solo conocían el........