Cuento de Navidad

Una familia celebrando la cena de Nochebuena. / Freepik

En mi antigua casa había un vecino que vivía solo. No se relacionaba mucho con nadie, era algo hosco. Incluso me sorprendí cuando supe que había estado casado, y que tenía hijos. Pero vivían lejos, y casi nunca venían.

Desde mi ventana, a veces, se le veía con una barra de pan bajo el brazo, o con una pequeña compra. Era curioso verle, porque caminaba con el porte de un marqués. Un día pregunté, por curiosidad, a qué se dedicaba. Por lo visto, era empleado de banca jubilado. Y conocía los secretos de todo el pueblo. En un pueblo pequeño, eso era suficiente para apagar cualquier conato de vida social.

En la comunidad, como éramos muy pocos, acordamos que nos encargásemos entre todos del mantenimiento........

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