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Visita anual

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08.11.2019

Hacía casi treinta años, menos algunos días, que no había vuelto por allí. Aunque varias veces había querido organizarme para subir, al final nunca iba, así que este año estaba decidida. Le pregunté a mi madre si quería que le llevase, para ir juntas, y antes de que contestara ella, me encontré con todos los asientos del coche ocupados, para venirse con nosotras al día siguiente. Al llegar allí, y tras pasar los puestos de flores, aparecía la puerta que dividía el aquí y el ahora, del para siempre jamás.

La entrada se hacía por una puerta de rejas negras, más pequeña que el arco de piedra enorme, del que formaba parte. Nadie diría, por el follón que había antes de pasar la puerta, que allí descansan nuestros antepasados. El........

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