Sánchez y los enanos |
Los viejos del lugar recuerdan una época en que la fuerza dominante en el PSOE de la Región de Murcia eran los ‘enanos’, a saber, un conjunto de agrupaciones de municipios pequeños como Lorquí o Ceutí que se coordinaban sistemáticamente entre ellos para ejercer el control de la organización, a pesar y a menudo en contra de los grandes municipios como Cartagena y Murcia.
Era del todo irritante para muchos que los grandes tuvieran que plegarse a los deseos de los enanos merced a este tipo de apaño. Salvando las distancias, ahora ocurre lo mismo con Estados Unidos, e incluso en China o en Rusia, las tres potencias planetarias (Rusia solo por su tamaño y por su arsenal nuclear), y la Unión Europea, un conglomerado inconsistente de pequeñas y medianas potencias que, debido a una red de complejos acuerdos, puede fastidiarles la fiesta a sus hermanos mayores.
Como no podía ser de otra manera, muchos países europeos se están uniendo a España (aunque los motivos y las formas de Sánchez al adoptar una posición básicamente correcta son completamente espurios) para enfrentarse a la potencia norteamericana y criticar las acciones unilaterales de este país en Irán. A Trump se lo llevan los demonios cuando le enseñan una foto de Sánchez, en una reacción que solo puede compararse a la niña del exorcista cuando la impregnaban de agua bendita.
Sánchez ha demostrado que un enano geoestratégico como España, que vive del turismo y del sector primario, puede refugiarse en las faldas de sus socios europeos para plantar cara al matón de la Casa Blanca. Ha tenido que salir Bruselas a recordarle a Trump que España no es nadie y que lo que cuentan son los acuerdos comerciales entre EEUU y la UE. Afortunadamente para nosotros, Trump tiende a olvidar lo que no puede dominar. Pero sin duda redoblará sus esfuerzos para destruir la Unión Europea, aprovechando sus infiltrados como Urban, Fico y, muy pronto, Farage, LePen y tal vez Abascal. Cuando Sánchez y Trump sean historia, España siempre llevará el estigma de un país irrelevante pero orgullosamente antiamericano. El que sea un legado de mierda para el bienestar de nuestros nietos no le preocupa un carajo a Sánchez.
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