La inmigración nos enriquece a murcianos y murcianas |
Jornaleros trabajando en un terreno del Campo de Cartagena. / Iván Urquízar
En toda Europa, las derechas y los grupos de extrema derecha, seguidores a ultranza de las consignas trumpistas procedentes de allende el Atlántico, han encontrado un ‘filón’ que explotar: el odio al inmigrante como causa directa de lo que llaman despersonalización y pérdida de identidad del Occidente rico. Esas ideas, que incitan al pobre de aquí a enfrentarse al pobre inmigrante, como si las personas desesperadas que cruzan el Mediterráneo o el Atlántico, jugándose la vida en muchos casos, huyendo de la miseria, las guerras, la persecución política o, simplemente, buscando un futuro mejor fueran la causa de todos sus males, han calado en un importante sector de la población, como lo demuestra el apoyo electoral a los grupos ultras en todo el continente. En España, electoralmente, esa marea ultra fue frenada parcialmente en los comicios generales de 23 de julio de 2023. Pero el racismo, la xenofobia, la aporofobia… tienen un notable predicamento en la sociedad. Me voy a ceñir a nuestra Región de Murcia.
El pasado cierre del centro de menores de la pedanía murciana de Santa Cruz, auspiciado por el defenestrado exjugador de baloncesto —y otrora hombre fuerte del talibán que dirige el partido ‘Santiago y Cierra España’ (Vox)— es una muestra más de ese abominable e indeseado racismo con tintes xenófobos que trata de contaminar a la población murciana. Con falaces argumentos, como la supuesta........