La resaca

Un pito de plástico repartido en uno de los desfiles de las Fiestas de Primavera de Murcia. / B. U.

¿Lo oyen? Es el silencio, por fin. Es el bendito sonido de absolutamente nada.

Tras una semana dónde Murcia ha tenido más decibelios que un despegue de la NASA, la ciudad ha pulsado el botón de «cancelación de ruido». Se acabaron las batucadas que hacían vibrar las ventas de mi casa, los carritos con música y luces leds de cada grupo sardinero por las calles, el sonido de los pitos o los fuegos artificiales. Un no parar de saraos en la ciudad de Murcia que cada día te ofrecía algo por lo que lanzarte a la calle. La Batalla de las Flores, el velatorio de la Sardina o los conciertos de Primavera Río; todo un acierto que aplaudo y que me alegra haya sido un éxito de público. Ahora toca recoger las montoneras (me encanta esta palabra) de barras de chapa apiladas en las calles, los baños portátiles y las toneladas de basura tras el día del Entierro de........

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