«Murcia no es un lugar, es un síntoma (incluso en Barcelona)» |
«Murcia no es un lugar, es un síntoma (incluso en Barcelona)». / Pinterest
La sensación de viajar me provoca euforia por nuevos estímulos, me conecta con una parte de mí que me cae bien. Viajar a donde sea, por cerca o lejos que esté, nos da esa libertad necesaria de romper la rutina y refrescarnos mental y emocionalmente. Empecé el año teniendo claro que es tiempo de encontrarse, de no posponer planes, no decir «vamos hablando» y decir «voy a verte». Un aperitivo y dos cócteles después, tres vividoras estábamos cerrando nuestro primer viaje del año. Las probabilidades de coger un vuelo desde Murcia a cualquier lugar eran escasas, pero ahí estaba con dos amigas subiendo a un avión cuyo nombre era ‘Hasta la pista, baby’ (en tu cabeza suena la banda sonora de Terminator II) con destino a Barcelona.
Dos horas más tarde arrancaba un divertido viaje que resumo así: Bodega del Vermut, Marc decía que era como entrar en la Costa Brava. El bar está lleno, queda sitio en la barra, junto a un tipo silencioso; en mi cabeza es irlandés. En la segunda ronda se produce el hermanamiento con Fernando, dueño de la bodega. Han cazado........