El cuarto de baño

Casi nunca sale en tu instagram. Nadie posa junto al lavabo. Nadie guarda la imagen de una toalla mal colgada ni de un espejo comido por el vaho. Casi todo lo íntimo ha pasado por ahí: la primera cara del día, el cuerpo antes de ponerse el disfraz con que sale a negociar con el mundo.

Está al fondo, húmedo, atravesado por una luz hospitalaria, como si hubiera sido pensado sólo para resolver necesidades prácticas y no para participar en la novela de una vida. Pero pocas habitaciones saben tanto. Ahí el cuerpo llega antes que el personaje. Uno entra dando tumbos, se lava la cara, sostiene o evita la mirada. El cansancio aparece antes que cualquier explicación: una sombra bajo los ojos, la marca de una mala noche, esa tristeza pequeña que durante el día consigue esconderse bajo el trabajo, la prisa o las conversaciones de ascensor. Después uno se recompone y sale.

Hay una........

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