Escribiendo 'libertad' |
Javier Verdejo tendría ahora más o menos mi edad. Tendría, digo bien, porque murió una noche de agosto de 1976, con 19 años, tiroteado por la Guardia Civil. Javier era alumno de Biología en Granada y como muchos otros chavales y chavalas en aquellos años, militante antifranquista. De la ‘Joven’, organización juvenil del Partido del Trabajo de España, para ser más precisos. Javier recibió aquella noche una bala en el cuello mientras realizaba en la playa de Almería una pintada con el lema «Pan, Trabajo y Libertad». Una pintada que no pudo concluir. No pasó, de hecho, de la primera T. ¿Se hizo al menos justicia? Para nada. El crimen quedó impune. Nadie denunció (su padre había sido alcalde franquista de Almería), ni nadie fue investigado ni procesado por ese disparo. Esta semana, la Universidad de Granada ha honrado a quienes desde sus aulas lucharon contra la dictadura. Para Antonio y Encarna, que estuvieron allí, fue un acto «tremendo y emotivo». El camino a la democracia no resultó siempre tan idílico como algunos quieren pintarlo ahora. Javier podría ser hoy, como yo y tantos otros, un jubilado apacible e inquieto, pero perdió la vida una noche en una playa escribiendo’ Libertad.
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