Los lunes difíciles

Ilustración que representa la relación de los partidos tradicionales con Vox. / Leonard Beard

Lo de Aragón parece cantado. El PP se mantiene, el PSOE se hunde, Vox se dobla, el regionalismo de derechas desaparece y el de izquierdas compite como una fragmentación más de ese espectro, que compite consigo mismo por los residuos. Esto es al menos lo que avanzan persistentemente las encuestas, que no sería la primera vez que se equivocan. Pero hay un antecedente próximo que avala ese posible resultado: las extremeñas. La previsión aragonesa parece, en líneas generales, un calco, como la que ya se hace para las inmediatas castellanoleonesas. Esto significa que las autonómicas, en tan distintos territorios, vienen a reproducir un patrón, considerado como el prólogo de un ‘segundo ciclo’ político en que la derecha sustituiría a la izquierda en el Gobierno central. Con elecciones anticipadas o en su fecha.

Los hechos y las previsiones contribuyen a cimentar ese determinismo. Contra él no bastan supuestas medidas sociales ni oportunas guerras sobrevenidas con los cybermagnates. Todo es cuestión de percepción: descrédito, agotamiento, corrupción estructural, resistencia por la resistencia, venta de las funciones del Estado y sustitución de la eficacia por el activismo. Lo que se ha venido en llamar el sanchismo tras un inicio esperanzador en que los propósitos quedaron pronto arrumbados o sustituidos por sus alternativos.

De la épica de Pedro Sánchez lo que va quedando es la etiqueta, es decir, la constatación de que su resistencia es un dique provisional contra la derecha, aunque sea difícil distinguir, salvo en perlas ocasionales, lo que está dando de sí como izquierda más allá de las expresiones retóricas.

Por el contrario, su posición entre dos aguas, la necesidad de conformar a la vez a socios parlamentarios de derechas y de izquierdas, convierte lo suyo en un infructuoso equilibrio que solo se sostiene con cesiones inagotables, que constituyen lo más llamativo y razonablemente polémico de su gestión. A la vez, la encrucijada parlamentaria lo ha llevado a gobernar sin el Parlamento, así como a dirigir su partido a dedazo limpio, él, que surgió de la apelación a los usos democráticos.

En conjunto, todo conduce al deterioro de la democracia, y lo........

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