“Hasta el año que viene, abuelito” |
Los mayores no necesitan homenajes ocasionales; necesitan sentirse acompañados y queridos cada día. Todos los días / L. O.
Nos estamos acostumbrando a vivir de las fechas señaladas tanto que basta con que el calendario nos recuerde una obligación para tranquilizar la conciencia durante el resto del año. Con los abuelos ocurre cada vez más. Ayer celebramos su día (se realiza desde 1998, que conste) así que les dedicamos la jornada, una foto, un mensaje cariñoso y damos por cumplido el expediente. Ni salir a comer juntos un día de julio con este calor. Nada.
El llamado Día de los Abuelos corre el riesgo de convertirse en eso: una celebración de gestos rápidos y emociones de escaparate. La fotografía familiar, la felicitación en redes sociales, el mensaje reenviado por WhatsApp. Todo muy bonito. Todo muy emotivo. Pero, cuando termina el día, da la impresión de que la sociedad pronuncia en voz baja una frase mucho menos amable: «Hasta el año que viene, abuelito». Porque si el niño o la niña ya es grande ( 18) y se cuida solo, ese señor mayor que le llevaba al colegio a pesar del madrugón, y/o esa gran señora que le hacía el gazpachuelo y las albóndigas con tomate ya, casi que han........