Errático pero previsible

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Realdonaldtrump Via Cnp / Zuma Press / ContactoPho

En el fondo Donald Trump solo tiene una política: la suya propia. Es lo que identifica al autócrata. Eso le proporciona una gran versatilidad: puede tapar los agujeros de la política interior con decisiones explosivas (nunca mejor dicho) en la exterior. Ha tenido tan buenos maestros como Netanyahu: acosado por la corrupción, la horrenda matanza causada por Hamás le puso en bandeja una guerra de aniquilación en Gaza y no dudó. El ataque de Trump contra Irán estaba cocinado, pero tampoco era una prioridad.

De hecho, dejó pasar la ocasión de las matanzas del abyecto régimen de los ayatolás. El detonante fue su derrota judicial con los aranceles. Al comentarla hace una semana se dijo aquí esto: «Tras el primer berrinche, [Trump] descargará su cólera de fondo y revalidará su poder en otro lugar del mundo». Pensaba en Irán, claro, pero me parecía obvio decirlo. Ya estaba tardando demasiado.

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