Una medallita, por el amor de dios

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno de la Asamblea de Madrid / Europa Press

Estoy alarmado, preocupado y entristecido por el derrotero que está tomando nuestro mundo. Veo que las fuerzas de ultraderecha están avanzando de forma inquietante. No solo en España, donde hemos comprobado que, en las elecciones de Extremadura y de Aragón, Vox ha duplicado sus escaños, sino también en el mundo entero en el que ostentan el poder personajes tan siniestros, a mi juicio, como Trump, Milei, Orban, Meloni, Kast (ultraderechista recientemente elegido en Chile), Abascal o Ayuso…

Y la preocupación no proviene tanto del hecho de que aparezcan políticos de esta calaña cuanto del hecho incontestable de que esos personajes hayan sido aupados al poder en elecciones democráticas. No me basta la explicación de que los electores y electoras están hartos de otras políticas y quieren un cambio. ¿Un cambio? Pero, ¿de qué cambio se trata? Porque los programas electorales y las políticas posteriores de estos candidatos una vez en el poder están muy claros: xenofobia extrema, privatizaciones masivas de la sanidad y la educación, negacionismo medioambiental, olvido de los desfavorecidos, odio al adversario, rechazo del feminismo, capitalismo salvaje, endurecimiento de las condiciones laborales, restricciones de la libertad… ¿Ese es el cambio que promueven los votantes que vienen del hartazgo? Porque otra cosa sería votar a un candidato o una candidata que presenta un programa en el que se promete libertad, igualdad de oportunidades, garantía de los derechos, mejora de las condiciones de vida, ayuda a los desfavorecidos, sanidad y educación para todos y para todas…

Y, lo más grave, desde mi punto de vista, es que los jóvenes estén protagonizando con su voto este cambio que, a mi juicio, es alarmante. Porque confunden el cambio con la mejora. No todos los cambios son mejoras. Está muy claro que lo que votan es algo diferente a lo que tienen pero, sería estúpido votar así si lo nuevo va a ser peor. Me pregunto por los valores que impulsan el voto de esa juventud que, envuelta en la bandera preconstitucional, gritan con odio consignas contra los inmigrantes, contra las........

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