Romper el efecto Gólem

He terminando de escribir un nuevo libro con el título “El efecto Gólem. Las profecías de autocumplimiento”. El libro será publicado por la editorial argentina Homo Sapiens, sita en la ciudad santafecina de Rosario. La iniciativa ha ido fraguando a través del tiempo. De hecho, en esta sección he ido publicando, desde hace muchos años, casos reales que describen de forma meridiana qué es, qué consecuencias tiene y cómo se pueden anular los efectos perniciosos que provoca el efecto Gólem.

El libro está dirigido especialmente al profesorado y también a padres y madres como potenciales autores de estas profecías. Y, por supuesto, a los destinatarios de las mismas para ayudarles a romperlas y a eliminar sus perniciosos efectos.

Abro el libro con esta dedicatoria: “Para mi hija Carla, que un día, siendo muy pequeña, me definió, sin pretender hacerlo, el concepto de autoestima. Me dijo con aplomo en una conversación sobre su comportamiento: papá, es que yo soy fan de mí misma”.

Para saber en qué consiste el efecto Gólem, es necesario que describa someramente el efecto Pigmalión. Digo esto porque el efecto Gólem es el efecto Pigmalión negativo. Consiste en decirle a un hijo o a un alumno frases de este tipo: “tú no vales…”, “tú no podrás…”, “tú nunca serás capaz…”, “tú no llegarás a nada”… La profecía tiene a veces un destinatario único, otras grupal y, en algún caso, un colectivo entero. Por ejemplo, “los gitanos no sirven para estudiar”, “las mujeres no son buenas para las ciencias”… Pues bien, no hay mayor opresión que aquella en la que el oprimido mete en su cabeza los esquemas del opresor.

El mito de Pigmalión es una leyenda de la mitología griega que habla sobre el poder del deseo, el amor idealizado y la creación artística. La versión más conocida del mito de Pigmalión aparece en Las Metamorfosis de Ovidio. Pigmalión era un rey y escultor de Chipre que no creía en las mujeres reales porque las consideraba imperfectas. Entonces decidió esculpir en marfil la figura de la mujer ideal. La estatua era tan perfecta y hermosa que terminó enamorándose de ella. Desesperado por su amor imposible, Pigmalión pidió ayuda a Afrodita, diosa del amor.........

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