Presunción de inocencia, sí

Julio Iglesias. / EFE

Ha estallado un escándalo de enormes dimensiones. El cantante Julio Iglesias ha sido acusado de abusos sexuales por dos mujeres que trabajaron en su casa como personal de servicio. Muchos invocan la presunción de inocencia del cantante. Me parece muy bien. Es lo justo. Pero pocos se acuerdan de solicitar esa misma presunción de inocencia para las denunciantes. No reconocerla significa que se las acusa de inventarse unas acciones inexistentes, de acusar a una persona honorable de delitos que no ha cometido, de mentir de forma calculada y tendente a destruir a una persona. Y eso no es justo. Por eso he titulado el artículo de este modo: Presunción de inocencia, sí. También para las denunciantes.

La denuncia es importante, aunque sé que no resultará fácil llevarla a término. Va a conllevar tiempo, gastos y sufrimiento. En algunas ocasiones la mujer denunciante tiene que pasar por el infierno de no ser creída e, incluso, de ser ella acusada de provocadora o de resentida porque el verdugo no aceptó sus deseos o sus propuestas iniciales. Y luego será duro tener que describir y revivir los hechos en el juicio en caso de que la denuncia siga su curso.

Cuando estalla un conflicto tengo la tendencia a ponerme del lado de la víctima y no del verdugo. Luego trato de buscar o de conocer la verdad y algunas veces tengo que modificar mi posición inicial. En este caso me sitúo del lado de las mujeres que describen con minuciosidad los obscenos y reiterados abusos.

Las descripciones son humillantes. Y también son creíbles. Porque una persona con un poder ilimitado corre el riesgo de pensar que tiene derecho a hacer lo que le plazca. Es muy difícil que alguien ose hacer lo que han hecho estas valientes mujeres. Estoy seguro de que tienen mucho miedo. De hecho se esconden tras los seudónimos de Rebeca y Laura. David se decide a pelear con Goliat. No me parece razonable decir que porqu no lo hicieron en aquel momento, ya no lo pueden hacer nunca.

El acusado acaba de emitir un comunicado en el que niega que esas acusaciones sean ciertas. Se lo decía a sus trabajadoras: nadie os va a creer. Efectivamente, ellas no son nadie frente al poder de su........

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