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Inesperada derrota del Unicaja en Granada. / ACBPhotos
El partido vivido por el Unicaja y su entorno este pasado domingo en Granada frente al Covirán termina pasando a esa particular galería de los horrores que habíamos dado por controlada de alguna manera en Málaga, pero que de manera natural vuelve a abrirse a poco que no se vigile.
Que el equipo de Ibon Navarro pierda esta temporada nos tiene que extrañar lo justo, no en vano el contador de derrotas va por dieciséis. En serio, da igual traer aquí los datos de años anteriores para refrendar lo que a simple vista ya es palpable: el equipo está en caída y no se adivina el final de la misma.
Siempre se dice que la victoria tiene multitud de padres y que la derrota es huérfana. Aquí, lo que se multiplica son los dedos acusadores señalando culpables bajo el lema «ya lo decía yo», apuntando a la continuidad de unos, la marcha de otros y lo errores cometidos a la hora de aplicar el saber hacer que antes valía y que ahora, todo bajo la sabia apreciación de quien no se juega nada, es un desperdicio simplemente porque ya no se gana.
Planteamientos que ya estamos acostumbrados a escuchar por ahí aparte, lo........