Vista a la derecha

Alberto Núñez Feijóo. / e.p.

El secretario general, a nivel nacional, de las Nuevas Generaciones del PP se va a Vox. Así, como el que se va a casa después de una fiesta o el que se va del café, me voy.

El chaval, que ya tiene treinta tacos, se llama Carlo Angrisano y lo están poniendo verde. Yo alabo su coherencia: es facha pero no ve facha al PP así que se va a Vox. Quería ser eurodiputado, ahora va a ser mártir. En declaraciones a la prensa ha dicho que sus principios son «inamovibles». Se ve que lo movible son las siglas, la fidelidad a un partido.

No descartemos que le tire la familia, el amor a la parentela. Su tío es Girauta. Alguien en España ha triunfado cuando basta con decir el apellido. Aunque, claro, tiene más mérito que todo el mundo sepa quién eres con solo decir González a que todo el mundo sepa quien eres apellidándote Girauta. El Girauta grande, Juan Carlos, estuvo en el PSOE en su juventud, fue dirigente de Ciudadanos, coqueteó con el PP y ahora es eurodiputado por Vox. Algunos a esto lo llaman bagaje. Este tipo de gente siempre tiene a mano a Churchill (y una chaqueta nueva) que dijo aquello de que cambiaba de partido pero no de ideas.

Ignoramos si Vox va a exhibir a Angrisano como un trofeo arrebatado al PP o los de Abascal van a despacharlo con displicencia, como a un traidorcillo o como a una miguita de pan que te cae en el jersey y a la que distraídamente das un manotazo.

Vamos a tener que ir normalizando los fichajes en política, como si fuera el deporte. El PP podría fichar a Felipe González y a Espinosa de los Monteros y el PSOE podría fichar a Yolanda Díaz y Rufián. haríamos titulares del tipo: Rufián ficha por dos temporadas con el PSOE o el entrenador del PP pide refuerzos en la defensa ante la creciente falta de ritmo de Tellado. Y en ese plan. Le deseamos lo mejor a Angrisano, o sea, que siga viviendo de la política y emigrando hacia sus afinidades ideológicas. Se le tiene por joven aunque más a la derecha no se puede ir.


© La Opinión de Málaga