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Israel no respeta el alto el fuego y prosigue su carnicería en el Líbano

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12.04.2026

Netanyahu acusa a España de librar "una guerra diplomática" contra Israel

Israel, un Estado fascista al margen del derecho internacional, no respeta el frágil alto el fuego acordado en el último momento por Washington y Teherán en la guerra de Oriente Medio y continúa impune su carnicería en el Líbano.

Esta última operación, que Israel ha bautizado ominosamente ‘Oscuridad eterna’ y ha dejado cientos de muertos civiles, recuerda a muchos la invasión de Beirut de 1982 o el cobarde ataque que llevaron a cabo los sionistas haciendo explotar cientos de ‘buscas’ en 2024.

Según el propio Ejército sionista, un centenar de blancos han sido atacados en el Líbano en sólo diez minutos. Intensidad de fuego como no se había registrado en los últimos meses.

Como hizo ya antes con absoluta impunidad en Gaza a propósito de Hamás, Israel justifica sus ataques contra el Líbano con el argumento de que está combatiendo a los «terroristas» de Hezbolá, algo que parece justificar el que arrase barrios enteros de ciudades como Beirut o Tiro.

La violación por Israel de la tregua de dos semanas a la que llegaron los gobiernos de EEUU e Irán la pone ahora en peligro porque, según Teherán, incluía también al Líbano, algo que Donald Trump, rehén de los sionistas, no ha dejado claro pues él mismo no para de contradecirse.

El presidente, que dos días antes había amenazado con la destrucción total de la civilización persa, anunció el alto el fuego presentándolo como el triunfo de su país sobre Irán, calificó de «falsa» y ordenó retirar una noticia de la cadena de televisión CNN que se limitaba a reproducir una declaración del Consejo de Seguridad iraní.

En ella afirmaban los iraníes: «En su guerra ilegal e injusta contra la nación iraní, el enemigo ha sufrido una derrota innegable y aplastante». Y continuaba: «Nuestro dedo sigue pegado al gatillo y responderemos al mínimo error del adversario».

Ni Trump ni su secretario de la Guerra, el cruzado Pete Hegseth, podían admitir que Estados Unidos no había logrado su proclamado objetivo de «cambio de régimen» en Teherán, ni reconocer que Israel los había engañado para embarcarlos en esa guerra, haciéndoles creer que la victoria sería fácil porque habría un levantamiento popular de los iraníes contra el régimen.

De ahí que ambos presentaran al ingenuo público estadounidense la tregua acordada con Teherán, gracias a la ayuda diplomática de Pakistán y la intervención entre bastidores de Pekín, como una claudicación de los iraníes, que fueron, según afirmó falsamente Hegseth, quienes solicitaron desesperadamente el «alto el fuego».

«La operación Furia Épica representa una arrolladora victoria en el campo de batalla. Una victoria militar con uve mayúscula», dijo el ministro de la Guerra, según el cual el alto el fuego garantiza que Teherán nunca «tendrá la bomba atómica» ni podrá «fabricar misiles» porque EEUU ha destruido totalmente su capacidad de producción.

Todo ello falso, pero no importa porque de lo único que se trataba era de convencer al ingenuo ciudadano estadounidense de que el país tiene unas fuerzas armadas imbatibles y es el mejor y más poderoso del mundo.

La pregunta ahora es qué es lo finalmente acordado porque a los quince puntos presentados por EEUU a Irán para acordar la tregua, este país contestó con su propia propuesta de diez puntos, algunos de los cuales será prácticamente imposible aceptar para Washington.

Los iraníes exigen el compromiso de EEUU de que no volverá a atacarlos ni a ellos ni a sus aliados, la total retirada de las fuerzas de Estados Unidos de Oriente Medio, el levantamiento de las sanciones económicas, la liberación de los activos confiscados y el control del estrecho de Ormuz, por el que seguirá cobrando peajes a los barcos.

Es decir, la renuncia de Donald Trump a prácticamente todos los objetivos que se había marcado al lanzar la guerra, convencido por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y los lobbies sionistas que financian al presidente y a tantos legisladores de ambos partidos.

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