Neptuno y el atentado estético que nadie pidió |
Neptuno y el atentado estético que nadie pidió | LA VIDA MODERNA MERMA
Dicen que las ciudades, como las personas, se definen tanto por las cosas que hacen como por las que consienten. En Málaga tenemos una larga tradición de consentir con candor, quizá porque somos mediterráneos y, por tanto, poco dados al conflicto abierto. Pero una cosa es la buena educación y otra es que nos tomen por una suerte de resort temático con playa incluida, apto para selfies, despedidas de soltero y, por lo que parece, también para esculturas monumentales de estética dudosa y aspiración mitológica.
Si hace unos años celebrábamos haber recuperado el vínculo de la ciudad con su puerto, hoy pareciera que lo que se pretende es convertirlo en una especie de feria de muestras escultórica, a medio camino entre el parque de atracciones y el souvenir descomunal.
Se entiende que Málaga esté de moda y que eso excite la imaginación de muchos emprendedores culturales -expresión que permite nombrar lo que antes se llamaba simplemente artista o promotor-, pero uno no termina de comprender cómo, entre tanto proyecto razonable y la lupa gigante para casi todo, haya terminado colándose la idea de plantar un Neptuno y una Venus colosales a la entrada misma del Puerto, justo donde la ciudad se asoma a sí misma desde hace muchísimos años.
No es que la mitología clásica sea una........© La Opinión de Málaga