El calor también cotiza

Calor abrasador en la Plaza de la Constitución, en Málaga. / Álex Zea

El termómetro va camino de convertirse en un indicador económico. Igual que los mercados reaccionan a una subida de los tipos de interés y al encarecimiento del petróleo, cada grado de más empieza a tener un precio. También para el empleo, la productividad y la competitividad.

Las olas de calor han dejado de ser episodios excepcionales para transformarse en un fenómeno estructural. Basta observar lo que ocurre estos días en........

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