Pulsión de muerte

Noelia Castillo Ramos / Antena 3

La incredulidad ante lo que oía tomó posesión de todo mi cuerpo. Y luego vino el miedo con toda su comitiva. Ya no pude entender bien, ni escuchar ni sentir nada más. Todo mi sistema de defensa emocional en alerta roja. En el fondo, perdí la posibilidad de empatizar, como cada vez que se siente ese pavor. El miedo obliga a la supervivencia, contrario a la creencia de que conduce al desastre definitivo. No podía ser que no quisiera intentar salvarse, que no quisiera agarrarse a cualquier resquicio de oportunidad. Me enfadé con él, le hablé con dureza, le quise tirar la taza de té a la cara. Por favor, te lo suplico, lucha. No me dejes aquí sintiendo que no lo hice bien, que no te ayudé, que mi vida para ti no fue lo bastante importante como para convertirse en un motivo para........

© La Opinión de Málaga