Menores no acompañados |
Adolescentes en un centro de menores / ELISENDA PONS
Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a una charla de Amin Maalouf, escritor y periodista franco-libanés, galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2010. Es miembro de la Academia Francesa y secretario perpetuo desde 2023. La conferencia trataba de la mala integración de los menores no acompañados, los cuales no se sentían ciudadanos franceses y eran los protagonistas de las revueltas en los barrios periféricos de París. Maalouf advertía que España todavía estaba a tiempo de acoger a los que sin duda llegarían a nuestras costas de una manera mejor de como se había hecho en el país vecino.
El número de menores y jóvenes migrantes no acompañados ha crecido un 155% desde 2021. MENA son niños, niñas o adolescentes de menos de 18 años, extranjeros, que se encuentran en un país sin la compañía de padres u otro adulto responsable legal. Son considerados un grupo altamente vulnerable, que a menudo huye de la pobreza, conflictos o desprotección, y deben ser amparados y documentados por las autoridades locales bajo el derecho internacional y nacional.
Al ser detectados, las administraciones públicas (especialmente las comunidades autónomas) asumen su tutela o acogimiento. Se buscan soluciones duraderas, incluyendo acogimiento familiar o en centros especializados y pueden solicitar asilo por sí mismos. Una vez alcanzan los 18 años, los menores extranjeros no acompañados dejan de estar bajo tutela estatal y afrontan una situación legal y administrativa que complica su integración.
Estos niños y niñas migrantes han salido de realidades extremadamente complejas: conflictos en sus países, violencia intrafamiliar, matrimonio forzado, o de condiciones de exclusión, falta de acceso a servicios básicos o discriminación por diferentes motivos. Durante las rutas enfrentan múltiples riesgos, abusos o violencia. Ya en España, sufren múltiples dificultades relacionadas con las condiciones de recepción (sobre todo en situaciones de crisis humanitarias), determinación de la edad, obtención del permiso de residencia y trabajo, acceso a la educación, falta de medios de vida y oportunidades laborales para salir adelante una vez que cumplen 18 años, y el rechazo social o la discriminación. El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, en las recomendaciones realizadas a nuestro país en 2018, alertó de que España tiene entre sus principales prioridades en los próximos años garantizar una atención adecuada a estos niños.
La legislación española sobre MENA prioriza la protección en el «interés superior del menor», otorgando la tutela a las comunidades autónomas y establecen un reparto vinculante entre territorios para evitar la saturación.
El Consejo de Ministros aprobó recientemente un Decreto Ley que obliga a distribuir a los menores no acompañados entre todas las CCAA cuando algunas de ellas tengan saturados sus servicios de acogida como sucede ahora en Canarias y Ceuta. El PP, cuyo concurso es imprescindible para el reparto porque gobierna en 11 comunidades, muestra sus discrepancias internas y el efecto de la presión de la xenofobia de Vox.
A pesar de que Hacienda compensará a las comunidades por los costes de la sobreocupación de sus recursos tras el traslado de los menores con un fondo dotado este año con 100 millones de euros, los populares condicionaron su apoyo a que el gobierno aceptase una enmienda a la totalidad de su política migratoria, y cuando unos pocos pensaron que sería posible, se levantaron de la mesa. VOX hizo de los niños migrantes su diana. La prolongada negociación para encontrar una solución estructural cada vez que un territorio ve sobrepasado sus sistemas de acogida no se logrará con los votos del PP. Aunque los populares gobiernen Ceuta y sostengan el gobierno de Canarias junto a Coalición Canaria. Para VOX, y de rebote el PP, el enemigo son los migrantes. Los migrantes sea cual sea su origen son «delincuentes potenciales» y en el caso de migrantes menores no acompañados el «riesgo» de la delincuencia es una realidad.
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