Tres cuartos de siglo |
Imagen de la posguerra / l.o.
Ahora, cuando han transcurrido 75 años de mi generación, me gustaría escribir y dejar testimonio de un periodo ya pasado, bastante desconocido para algunos, que se apaga con nuestra silenciosa marcha. Son 75 años consumidos, que ya no tenemos, ni tampoco sabemos los que nos quedan por gastar en ese futuro incierto que nos acecha.
La marca de la postguerra
Pertenezco a la generación de la postguerra, los nacidos tras la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial (1951). Somos hijos de aquella ‘nada’. Crecimos bajo las consecuencias de una terrible destrucción provocada por unas ideologías que abocaron al mundo a la más sangrienta e inhumana confrontación de todos los tiempos, donde la parca asoló Europa y parte del mundo. Donde la indignidad humana afloró con su vileza y más altas cotas de maldad, junto a la exigencia de entrega de los inocentes ciudadanos a los que les tocó vivir el drama del conflicto, combatiendo en la obediencia forzada a psicópatas guerreros cargados de medallas, de odio y de violencia.
Los nacidos en torno a los 50, aquellos que ya andamos cerca de ese abismo existencial que define el fin de nuestro tiempo, vemos cómo se van nuestros amigos y amigas poco a poco; cómo llega el momento en que nuestra lúcida memoria debe ejercer de testigo de la historia. Es importante que las nuevas generaciones no se traguen el relato oficial e interesado de unos cuantos que obvian las vivencias de la gente humilde. La historia de esta nuestra amada patria, de este país cainita y fratricida, también es un compendio de las historias sencillas que vivieron sus hijos, unos sometidos y otros opresores e incapaces de sentir y entender la fraternidad en igualitaria libertad. Ese es el drama que estigmatiza a nuestro pueblo y recidiva a lo largo del tiempo tomando vigencia en mentes ingenuas y simplistas, abducidas por cánticos de epopeyas guerreras, cultivados en espíritus despóticos y dominantes que cercenan la libertad desde la tiranía. Son cantos de sirenas sobre una falacia que le otorga la falsa........