Confrontando guerra y paz

29/09/2025 September 29, 2025, Washington, District Of Columbia, USA: United States President Donald J Trump, right, and Prime Minister Benjamin Netanyhu of Israel, left, shake hands at a press conference in the State Dining Room of the White House in Washington, DC, USA, 29 September 2025. In their meeting, Trump pressed Netanyahu to accept a peace deal to end Israelâ€s on-going war in Gaza, and for Hamas to free their remaining hostages POLITICA Europa Press/Contacto/Jim LoScalzo - Pool via CNP / Europa Press/Contacto/Jim LoScal / Europa Press

En estos días de Semana Santa, huyendo de la ciudad y de su agobiante histrionismo procesional, decidí retirarme a un lugar sereno y tranquilo para encontrar el sosiego que demanda el mundo que nos atenaza. La Alpujarra granadina fue el lugar elegido para iniciar este texto.

A la falda de la sierra

Sería bueno que nos plantáramos y dijéramos: ¡Basta! Sería bueno sentarnos en la falda de la sierra, con la vista en lontananza, como yo estoy en este momento, y nos dejáramos llevar por el sentido de la lógica para ubicarnos en esta realidad existencial que, muchas veces, pretendemos esquivar. Sería bueno que nos diéramos a la meditación, a la reflexión como seres pensantes, que nos desprendiéramos del amargo influjo de un entorno que nos atosiga.

Nuestra estupidez nos impide ver la realidad del gozoso ecosistema que nos envuelve y que puede desaparecer a manos de perversos dirigentes. Desde aquí, se observa, en panorámica, la caprichosa morfología de la tierra, los árboles que conforman el bosque y el perfil de la sierra de la Contraviesa o del Cehel, que delimitan un horizonte frustrado, que se oculta tras de ella, generando la eterna curiosidad que alimenta la fantasía del ser humano allende la mar. El cielo, mientras tanto, gesta un teatro etéreo donde las nubes, empujadas por el viento, dibujan caprichosas figuras que marchan rutilantes, bebiendo de la luz del sol que declina, con su ocaso diario hacia el oeste, en un ciclo de eterno retorno.

Aquí, al amparo de este bucólico espacio, parece que........

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