Te está esperando a ti

Es curioso y quizá sorprendente que los actos más triviales, los que se hacen sin pensarlo dos veces y con la celeridad de la rutina, acojan enseñanzas que la filosofía más ceñuda no sabría expresar con igual lucidez. Pongamos por caso, cómo aparcar un coche.

Llegas con prisa, con la expectativa ingenua de que habrá un espacio perfecto esperando por ti, como si las fuerzas del Universo conspiraran a tu favor incluso en asuntos menores. A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que eso es una patraña del........

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