Chatear |
Creo que aprendí esta palabra de mi padre cuando era niño. Los domingos salíamos todos a tapear por los bares del barrio de Os Mallos, en A Coruña. A mí siempre me gustó comer, así que esas salidas eran una fiesta. Para mí era tapear, que era un niño, como he dicho, pero mi padre lo llamaba chatear. Hay palabras que nacen en una familia y acaban en otra y chatear es una de ellas. Su significado de siempre fue el de beber chatos, esos vasos bajos y anchos de vino o de otra bebida, servidos en las tabernas. Ese chateo era mucho más que beber, era sobre todo beber con otros y saludarse, abrazarse, ponerse al día y despedirse con la esperanza de que fuese hasta pronto; todo a través de la palabra. Era, de hecho, beber de las conversaciones más que del vaso. Era la bebida la que acompañaba al palique y no al revés, incluso cuando las palabras eran las justas o ni siquiera llegaban a nacer.
Como observó Aristóteles, la amistad se cultiva en la convivencia y en el intercambio de........