Buenos gestos

Carmen ha decidido dejar pasar al conductor del utilitario. Va con prisa, se ha levantado de mal humor y llega tarde al trabajo, pero taponar la salida del garaje no hará que se sienta mejor y tampoco le hará llegar mucho antes a la oficina. El conductor le levanta la mano y le sonríe. Carmen lee sus labios: «Gracias» y piensa que es guapo y que verle contento le ha aportado una pequeña dosis de satisfacción a esa mañana convulsa.

Jaime, el conductor del utilitario, no las tenía todas consigo. «A ver quién va a ser el majete educado que deja que me incorpore», se preguntaba irónicamente a medida que el morro de su coche asomaba a la vía principal. La espera no duró un segundo. Una mujer elegante le cedió el paso y él comenzó su trayecto matutino con buen pie. El........

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