K. O. técnico
Se podría decir que la vida es una cuestión de cantidad. Ya vendrá después alguien a decir que más bien es una cuestión de calidad. Qué sería del mundo sin la parte contraria. Existimos por acumulación de objetos, emociones, experiencias, ideas, decisiones, transferencias, categorías... Pensé en nuestra desaforada obsesión por la cantidad cuando mi hija preguntó hace un par de días, retóricamente, al aire, cuántos bolígrafos y lápices habría en casa. Pudo haber dicho calcetines, libros, bolsas de tela, monedas de diez y veinte céntimos, marcapáginas, incluso libretas o gomas del pelo. Ni siquiera levanté y bajé los hombros con vagancia, añadiendo «No sé». Todo aquello que sucede retóricamente, a cierta edad, conviene dejarlo pasar sin derrochar........
