Las siete olas

Escribo, lo he dicho alguna vez, mirando al mar. En realidad, suelo mirar un buen rato al mar antes de empezar a escribir. Luego, en un momento indeterminado que depende de circunstancias que nunca he llegado a explicarme del todo, empiezo escribiendo una palabra que llama a otra, que a su vez llama a otra, y esta a otra más, como si se tratase de una persistente marea.

De vez en cuando una ola rompe más fuerte contra la orilla y levanto la vista para observar el suceso. Me acuerdo, entonces, de unos versos de mi maestro Manolo Alcántara: «Se revelan, inmortales/ las olas a cuerpo limpio./ Cada vez que muere alguna/ la misma ocupa su sitio».

El viento de levante las empuja esta mañana. El........

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