El Día del Libro viene a salvarnos

El Día del Libro, este 23 de abril, es un día de muy verdadero, no como esos de compromiso que pueblan el calendario. No me gustan las celebraciones a fecha fija, ni siquiera los cumpleaños (olvido cuántos cumplo, por pura compasión hacia mí mismo). La vida acaba inexorablemente mal, y eso, creo yo, es de mucho cumplir años. Aunque peor es no hacerlo. Pero el Día del Libro hay que celebrarlo. Con su rosa. No la toques ya más, que así es la rosa. Y hay que hacer columna de este día, como diría Umbral, que siempre iba a hablar de su libro, o así ha pasado a la historia. Hay que hacer la columna del 23 de abril, como hay que hacer la columna de las rebajas, de las primeras nieves y del fin de año.

La fecha, como es sabido, coincide con la muerte de Cervantes, de Shakespeare, del Inca Garcilaso y de más gente, que no me acuerdo ahora. Casi todo, mentira: como si lo dijera Trump. Las fechas de la muerte de los escritores clásicos son borrosas como sus vidas, no como sus obras. Cervantes........

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