Dieta socialdemócrata de acelgas

Por ahora, a Keir Starmer ningún tabloide lo ha puesto a competir con una lechuga para ver quién dura más, pero al tiempo. Después (o a pesar) del festival de despropósitos del Partido Conservador británico desde David Cameron hasta Rishi Sunak, pasando por Liz Truss y su lechuga, al Partido Laborista le costó varias elecciones generales y varias crisis ligadas directa o indirectamente al Brexit, llegar al poder desde que el leave ganó el referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE en 2016. Lo hizo de forma aplastante, con 411 escaños sobre 650. Fue una victoria muy amplia sustentada en el rechazo al Partido Conservador y en la dispersión del voto conservador entre los tories y las huestes de Nigel Farage, pero no en el entusiasmo.

Al contrario: la principal baza electoral de Starmer fue el aburrimiento. El hoy primer ministro borró todo rastro de Jeremy Corbyn en el partido, evitó las grandes promesas y la épica ideológica, y se comprometió a trabajar y a gestionar desde la moderación. Hoy afronta una crisis desde sus propias filas (¡ay, la lechuga!), básicamente........

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